Forrest Gump es una película inolvidable. Y, mejor aún, es una película que siempre nos ha acompañado, aunque no la hayamos visto. ¿Quién no ha escuchado frases como “Corre, Forrest, corre”, “Mi mamá dice que el tonto es quien hace tonterías” o “La vida es como una caja de bombones: uno nunca sabe lo que le puede tocar”?
Este film cuenta las peripecias del personaje homónimo quien, sentado en la parada del autobús, va narrando las experiencias de su vida a quienes se sientan a su lado esperando la llegada del autocar. Pero Forrest (Tom Hanks) tiene una particularidad: su cociente intelectual es de 75 (la campana de Gauss que determina la normalidad en este campo se sitúa entre 80 y 115). Aunque sea una persona límite, Forrest consigue ingresar en el sistema de enseñanza y obtiene bastantes éxitos en su vida, algunos de ellos realmente inverosímiles.
El director de la cinta, Robert Zemeckis (Regreso al Futuro), se inspira en la novela de Winston Groom, escrita en 1986 con el mismo título. Realmente, la película toma como excusa la figura de Forrest Gump y aprovecha su inocente punto de vista para explicar algunos de los acontecimientos más relevantes de la Historia de los Estados Unidos en la década de los 60. Desde el asesinato de Kennedy al movimiento Hippie, pasando por la Guerra del Vietnam, la llegada del hombre a la luna o el uso del deporte como arma diplomática entre EE.UU. y China o la URSS.
Algunos cinéfilos ven en este largometraje una crítica inconclusa y mal enfocada del American Way of Life (toda persona podrá conseguir lo que se proponga con su propio esfuerzo). Por ejemplo, la denuncia de la Guerra en Indochina resulta bastante descafeinada, los “Panteras negras” se presentan como una panda de negros viscerales y el deporte como la única fórmula del éxito. Dejando aparte estos detalles, uno de los elementos más bellos de toda la trama es la historia de amistad y amor entre Forrest y Jenny (Robin Wright Penn).
La película obtuvo 6 premios Oscar (13 nominaciones), 3 Globos de Oro (7 nominaciones) así como varias distinciones en los premios BAFTA. En todos ellos se puso de relevancia la excelente actuación de Tom Hanks (ganó un Oscar y un Globo de Oro por mejor actor), soberbio ante la pantalla en el que quizás sea, me atrevo a decir, el mejor papel de toda su carrera.
Forrest Gump es de esos personajes que se quedan en la memoria de la gente, sus escenas de todos los colores y sabores, matizadas con todos los estados de ánimo, hacen de esta película no solo un clásico del cine mundial sino una verdadera joya del séptimo arte. Genial producción, dirección sobresaliente e increíbles actuaciones combinadas con un guión magistral, sólo pueden generar una obra de arte. Como decía al principio, una película inolvidable.







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