Casi famosos es una película nostálgica. La nostalgia autobiográfica del director y guionista, Cameron Crowe (Jerry Maguire, Vanilla Sky), que en los primeros años de los setenta vivió algo bastante parecido a lo que se cuenta en la pantalla; su homenaje a una época irrepetible.
El protagonista, William Miller (Patrick Fugit), es un quinceañero hijo de una profesora de universidad viuda. El chico, muy apegado a su madre (una portentosa Frances McDormand), descubre la música rock a través de la colección de discos que le deja su hermana, que recién cumplidos los 18 abandona el hogar para vivir su vida. Entre esos vinilos se encuentran The Doors, David Bowie, Led Zeppelin, The Eagles, Bob Dylan, entre otros genios. Gracias al legado musical de su hermana mayor, quiere dedicarse al periodismo musical, y por ello contacta con el crítico Lester Bangs (Philip Seymour Hoffman), el cual le ofrece hacer una crítica de un concierto del grupo Black Sabbath. Pero el chico no tiene pase de prensa y no puede entrar en el concierto, hasta que contacta con los teloneros, los Stillwater, personificado en un grupo que se abre paso hacia la fama, con los que consigue colarse dentro al demostrar ser más fan que periodista. Así se inicia una relación de amistad entre el pequeño y la banda, y la groupie Penny Lane (Kate Hudson), que le ayudarán al joven reportero a escribir un artículo encargado por la revista Rolling Stone.
En muchas cosas y sobre todo en la música rock, la década de los setenta ha estado casi siempre marcada por la fama y el mito de los años hippies. A finales de los sesenta se perdió la magia de los artistas y las compañías (discográficas y grandes editoriales de revistas musicales) tomaron las riendas del producto y del mundo. Así mismo, en la película también se muestra lo difícil que es ser fan del rock y, a la vez, crítico musical; una barrera infranqueable que parece separar dos mundos que en realidad deberían estar más unidos. Casi famosos quiere reivindicar y revalorizar aquellos años setenta, en donde la psicodelia y el movimiento hippie estaban pegando sus últimos coletazos, pero los pequeños y medianos grupos seguían con la ilusión de la música por el arte y los fans.
Con un reparto más que aceptable (Billy Crudup, Frances McDormand, Anna Paquin, Kate Hudson, Jason Lee o Philip Seymour Hoffman), Crowe destila nostalgia, amor por la música y por su ambiente repleto de personajes extraordinarios, fans rozando el adjetivo de groupies, virtuosos amantes de la música, y algún que otro canalla.
El guión tiene ritmo e inteligencia, estableciendo una red de personajes que van evolucionando al contacto con los efectos de la fama y el dinero. Casi famosos resulta, en este sentido, bastante instructiva a la hora de retratar el ambientillo musical rockero de los setenta, una mezcla con presencia del idealismo y la protesta, del sexo sin compromiso, de las juergas pobladas de groupies complacientes y liberadas, de las rencillas y miserias de unos dioses con pies de barro. Un argumento espléndido y excelentemente escrito, que resulta divertida a la par que nos introduce de una forma realista, veraz y apasionante en las interesantes entrañas del fenómeno musical de masas, todo adornado con una selección musical de primera categoría.
Casi famosos, después de triunfar en los BAFTA británicos, opta al Oscar a la mejor actriz secundaria por partida doble; Frances McDormand y Kate Hudson (galardonada con el Globo de Oro), al mejor guión original y al mejor montaje. Cameron Crowe, consiguió con Casi famosos su mejor trabajo hasta la fecha. Como dije al principio, un canto a la nostalgia.
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